Descripción
PRÓLOGO, por Hugo O´Donnell
De la Real Academia de la Historia
El presente libro responde a la triple vocación del autor como historiador, pensador y educador, que inevitablemente evoca la figura del I Marqués de la Victoria infante de marina como él –como ambos él y yo– y destacado miembro del primer equipo docente de la Real Compañía de Guardiasmarinas de hace ya poco más de tres siglos cuyo lema docere, docemur, –aprendemos para enseñar– bien podría traducirse en estas circunstancias y libremente por “pensamos para que también vosotros os planteéis las cuestiones que yo me planteo” que es lo que pretende Gonzalo Parente que, lejos de ser un recopilador de opiniones magistrales, transmite las suyas y sus dudas y esperanzas, convirtiendo el trabajo en una obra crítica y aportadora.
A Gonzalo Parente no podía pasar desapercibida una figura de tan larga proyección como Martin Andrew Sharp Hume, el celebérrimo hispanista Martin Hume, quien quiso y consiguió dar una clave explicativa de la historia de España, como él mismo declara, refiriéndose a su obra más conocida Historia del pueblo español: «Este libro ha sido escrito, no con la idea de invalidar y sustituir las historias ordinarias, sino con la idea de completarlas y explicarlas».
El coronel Parente conocía al coronel Hume directamente a través de las obras de éste, pero nos beneficiamos especialmente él y yo gracias a su recopilación ejemplar, de cuando el inglés sustituyó a Pascual de Gayangos como editor de los Spanish State Papers del Archivo de Simancas para el Public Record Office de Londres, bajo el título general de Calendar of Letters, Despatches and State Papers Relating to the Negotiations Between England and Spain Preserved in the Archives of Simancas and Elsewhere, tantas veces consultado por ambos, sobre el período isabelino inglés.
Época concebida por Parente como un conflicto omnipresente que estalla en momentos que han pasado a ser columnas historiográficas, doctas o populares, del saber actual. Análisis de un especialista armado de los conocimientos adquiridos a lo largo de múltiples estudios, realizados en varias escuelas militares y universidades, sobre este fenómeno social, de manifestación histórica práctica permanente.
Su estudio “Apuntes para la teoría de un conflicto” (Albores, 2018) fue como un preludio de los conflictos prácticos que ha venido estudiando como reconocido historiador y a los que aporta una visión nueva, didáctica y de comprensión fácil, ayudado de una prosa elegantemente sencilla, unos compendios siempre de fácil y amena lectura a los que se suma su investigación personal.
Diversas épocas y hechos concretos han sido objeto de su interés, con acertada aproximación al conflictivo siglo XIX, en la línea de Artola, visto desde una óptica biográfica más amplia pero para él tan próxima en afección y en lazos familiares (“Apuntes biográficos del general Rafael del Riego” (Congreso de los Diputados, 2013), pero, sobre todo al siglo XVI, al antes, al durante y al después, de la fracasada gran armada que Felipe II envió contra Inglaterra en 1588, como uno de los principales promotores de un proyecto cuyas aportaciones han dado un giro sustancial a la historiografía actual de proyección internacional.
El profundizar en hechos históricos lleva a meditar sobre ellos, buscando hilos y causas. Éste es el espíritu que infundió, más recientemente, su libro Los españoles y España (Ediciones La Crítica, 2024) escrito en el convencimiento de que el ambiente y el escenario no deben justificar plenamente las actitudes, pero ayudan a comprender las fases, las etapas sucesivas: el mesianismo religioso, el imperio de la fe, la decepción ante el fracaso, la solución racionalista, la ilusión revolucionaria, la reacción autocrática, el populismo… que son los hitos analizados sine ira et studio, es decir, al revés de lo que está en boga cum ira et sine studio.
Obra ésta de pensamiento, de historia del pensamiento, que pretende ahondar en nuestra personalidad como españoles y en nuestra entidad nacional a través de nuestros hechos y de la interpretación de los mismos por parte de una veintena de autores de gran relevancia y calado bajo prisma diferente sea filosófico, económico, militar, sociológico, cultural, étnico… pero convergente, porque todo es historia de un pasado paralelo y susceptible de comparación con el de otros y mucho más dilatado que la mayoría, pero como todos estos de inevitable proyección e influencia sobre el futuro, tanto propio como foráneo.
Esta afirmación que hago no difiere de la actitud de otro “español” el inspirador de este nuevo libro de Gonzalo Parente. Si a la protagonista de su novela “ejemplar” y a la propia novela, historia de sus repatriaciones geográficas y religiosas, quiso bautizar Miguel de Cervantes como “La española-inglesa”, Hume es el “inglés-español”.
Por ello no sorprende que Gonzalo Parente se impresione por este trabajo, una obra menor pero significativa, editada a principios del siglo XX. Son flashes, aspectos diversos en un encuadre común que Parente nos resume y nos ayuda a interpretar, un extracto, en los que los personajes son algo más que meros protagonistas de los hechos. Obra obligada, aunque en tantas cosas superada porque la misión del historiador es la de exponer su criterio hasta que se demuestre en qué acertó y en qué erró. Las propias deducciones del extractor-comentarista son opinables. Herramienta de trabajo, tarea ya realizada, que otros deben completar, corregir y juzgar.
De ayuda servirá también este ensayo que presentamos por deferencia de amistad de su autor y tal vez porque en unos de los capítulos “Españoles e irlandeses” se hace mención a un joven cuyo nombre llevo en su recuerdo y a una familia que, puesto que no pudo seguir siendo irlandesa, eligió ser española.
En España, el recuerdo de Hugo O´Donnell, conocido como “El Rojo”, por su cabellera, permanece vivo a la entrada del castillo-archivo de Simancas, el lugar de su muerte, en una hermosa placa en español, inglés y gaélico, y en Valladolid, en el callejón de San Francisco donde otra más, colocada en 2011, también le evoca, en la esperanza de encontrar el lugar exacto del reposo de sus restos y que una tercera explique las circunstancias de su vida y responda al deseo de tantos que, al visitar la ciudad, lo demandan.
Precursor de tantos emigrados de la “nación irlandesa” vinculada más que otras a nuestras fuerzas armadas en la continuidad de servicio y en la identidad de valores y aspiraciones. España tenía mucho que ofrecerles. En un primer momento es la vía para recobrar desde fuera lo perdido en casa en bienes y posición social y familiar, mientras se espera que una nueva revolución doméstica pusiera las cosas en su sitio. Desposeídas estas familias de su capital inmueble en Irlanda y con enormes dificultades de traer consigo el mueble, tuvieron que valerse por sí mismos en el país de acogida, por lo general suspicaz respecto a extranjeros –recelo mucho más notorio en el aspecto mercantil, comercial y financiero que en el militar– por razones de seguridad nacional y religiosa.
Nuestra patria se adaptó a una afluencia nunca experimentada en el siglo XVI. Los archivos revelan el funcionamiento de los mecanismos que articuló la Corona para dar respuesta a un intenso y creciente fenómeno migratorio. Los datos sobre tres regimientos completos dieciochescos: El “Ultonia”, así llamado por integrarlo gentes del Ulster, el “Hibernia” –denominación latina para la isla irlandesa– y el “Irlanda”, y un sinfín de apellidos irlandeses pueblan los expedientes que conserva el archivo de Segovia.
Hume, al referirse a otro de los señores irlandeses refugiados en España en el siglo XVII, Donal O´Sullivan Bear, argumenta «más que episodio de la historia moderna parece hégira de un pueblo bíblico…», con lo que finaliza el capítulo referido pudo haber sido continuado por otro “Irlandeses en España” que, de no haberse tratado de un resumen y de unos momentos y personas concretos en el marco de las relaciones hispano-inglesas del siglo XVI, hubiese exigido un guion más completo.
El trabajo de Hume y el resumen comentado de Parente abordan otros personajes y grupos: los mercenarios españoles, el opulento Guaras de unos tiempos en los que los renombrados mercaderes eran los embajadores fijos más idóneos, la reina María I, el enigmático caso de Antonio Pérez, la conspiración contra Isabel I, los señores irlandeses que pusieron sus esperanzas en España, y Gondomar, el padre de la diplomacia española moderna y maestro en “esgrima de palabras”.
Acertado por parte del autor es el citar, en apéndice propio, a Francisco de Acebal el prologuista de la edición de 1903 que no precisó de traducción porque respecto al autor, señala Acebal:
¿Pueden muchos preciarse de escribir, en lengua que no es su patria lengua, con la facilidad, con la destreza y aun con el garbo, puedo decir, con que en lengua castellana se expresa Hume?
Nos encontramos una vez más con una invitación de formato libre pero de carácter argumentativo y expositivo, al análisis y a la reflexión de que tanto gusta Gonzalo Parente. Libro general y sin pretensiones, escrito más para amantes de la historia con la prisa a que obligan otras urgencias de la vida moderna que impone tantas veces personalizar el tiempo de lectura, que a consagrados. Es un trabajo ligero en fondo y forma, sin referencias magistrales ni aparato crítico, pero meditado, de los que nacen mucho antes de sentarse a redactar.
A las preguntas de ¿cómo podemos valorarlo? y de ¿qué interés tiene su lectura?, sólo podemos contestar y en los parámetros considerados, muy positivamente.
La tentación de dejar de escribir, la frase «este va a ser mi último libro», referida a Los Españoles y España y de la que afortunadamente se ha desdicho Gonzalo Parente, no ha sido él el único en tenerla y escribirla. El sentir que se ha llegado al final de una trayectoria como escritor y hacer una declaración pública de intenciones antes de retirarse o dedicarse a otras cosas, marcando un punto de inflexión vital, ha sido seducción en la que ha caído hasta el novelista Fernando Savater que al terminar su libro La peor parte manifestó que éste ponía fin a su itinerario narrativo. Tras otros varios, ha publicado en 2025 unas reflexiones sobre política, democracia, populismo y deriva institucional, tituladas Ni más ni menos. Conozco algún autor que como forma de publicitar su decisión en este sentido, publicó otro libro explicando sus razones para dejar de escribir.
Creo que es especialmente aplicable a un historiador la sentencia atribuida a Kierkegaard de «La vida sólo puede ser entendida mirando hacia atrás, aunque deba ser vivida mirando hacia delante». Mientras que tengas fuerzas –y eres un autor muy lúcido–, debes seguir escribiendo, querido Gonzalo, aunque consideres el historiar más como deber que como entretenimiento. Lo debes a tus lectores que ni desean ni merecen una despedida, y a las dos actividades mayores que escogiste: la milicia y su historia.
Hugo O´Donnell
ÍNDICE
PRÓLOGO, Hugo O´Donnell, 11
INTRODUCCIÓN, 19
CAPÍTULO I. LOS MERCENARIOS ESPAÑOLES, 27
CAPÍTULO II. ANTONIO GUARAS, ESCRITOR Y DIPLOMÁTICO, 41
CAPÍTULO III. ESPAÑA Y LA REINA MARÍA ESTUARDO, 51
CAPÍTULO IV. EL ENIGMA DE ANTONIO PÉREZ, 57
CAPÍTULO V. CONSPIRACIÓN DEL DR. PUI LÓPEZ CONTRA ISABEL DE INGLATERRA Y LA SUPUESTA COMPLICIDAD DE FELIPE II, 67
CAPÍTULO VI. ESPAÑOLES E IRLANDESES, 73
CAPÍTULO VII. UN GRAN DIPLOMÁTICO ESPAÑOL, 81
EPÍLOGO, 87
ÍNDICE DE ILUSTRACIONES, 91


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