ELC – EDICIONES LA CRÍTICA

Una vida en la mochila

Rango de precios: desde 7,69 € hasta 19,23 €

Descripción

PRESENTACIÓN DE UN GRAN VIAJE, por Arsenio García Fuertes

Una Vida en la Mochila, de Agustín Alvarez González

Por invitación del autor de este libro de relatos autobiográficos, el ciudadano y amigo Agustín Álvarez González, he tenido el privilegio de ser una de las primeras personas que ha leído esta obra.

A lo largo de los últimos años en ocasiones escuché de sus labios el esbozo de alguno de los relatos aquí narrados; relatos que, finalmente, he tenido la dicha de ver que Agustín ha decidido poner por escrito. De esta manera, y como decían los antiguos, todos esos momentos vividos no desaparecerán con los años, sino que quedarán custodiados y dormidos en las páginas que encierran esta pequeña monografía.

El autor, una persona que, como decían los abuelos, se viste por los pies (y así lo conocí hace unos cuantos años) con criterio y juicio propios, alejados del gregarismo borreguil que, por desgracia, embarga a la mayor parte de la sociedad española actual, ha tenido el privilegio de ver, de caminar y de conocer mucho mundo, países y personas de más allá de los horizontes de la vieja Astorga que lo vio nacer a él y a sus antepasados…

La primera vez que tuve conocimiento directo de Agustín Álvarez fue, siendo yo profesor con destino en la cuenca minera de Villablino (en la que habría de trabajar cinco años). El autor de este libro se puso en contacto conmigo para informarme de una loable iniciativa que, como vecino particular de Astorga, había puesto en marcha para intentar salvar de una promoción inmobiliaria el solar de una vieja harinera en ruinas (las “Tres Torres” de los Hermanos Carro) adosada a la antigua muralla de Astorga. Agustín quería evitar que una promotora convirtiera el lugar en una zona privada de chalets que ocultaran la vista del antiguo monumento. Además de informarme de su laudable iniciativa Agustín me pidió un apoyo público a su petición ante los “poderes municipales y privados” de la Ciudad, apoyo que, modestamente (yo solo era por entonces –y lo sigo siendo ahora– un profesor de Ciencias Sociales de Educación Secundaria que investiga y escribe historia en sus ratos libres) le di, apoyando su iniciativa, con mi nombre y apellidos, en la Prensa local.

Me sorprendió en aquellos días la iniciativa y coraje cívico de Agustín, pues en España no es nada habitual que un ciudadano lo sea de verdad, protestando y luchando por lo que cree justo y que puede beneficiar, no a su interés particular, si no al bien común de una Ciudad o de una Sociedad local. Por desgracia los españoles solo somos reivindicativos y nos interesa algo cuando afecta “a lo nuestro, a lo mío”, o cuando podemos perjudicar a un vecino con el que nos llevamos mal, a un contrario o a un enemigo; así somos, fruto de siglos de gobiernos aristocráticos y de minorías elitistas que nunca trabajaban en pos del bien y las responsabilidades comunes de una Sociedad Democrática que, en España, es de muy reciente consolidación.

La iniciativa de Agustín Álvarez removió Astorga y no llegó a buen término, los poderes locales y provinciales (públicos y privados) a los que se enfrentaba paralizaron su propuesta cívica. Pero como a veces hay justicia en este mundo para las cosas buenas, aquella promoción urbanística quebró, la obra nunca se llevó a cabo, y ese inmenso solar, hoy despejado, de la harinera de las Tres Torres, sigue sin construir a la espera de que pueda un día pasar a titularidad pública para disfrute de todos de la Muralla de la Ciudad (su gran monumento cívico), recientemente restaurada en ese tramo.

Tras conocer más a Agustín Álvarez puede comprender como había llegado a ser ese buen Ciudadano, valeroso y ejemplar “ante el peligro” como Gary Cooper, con el que hoy cuenta Astorga. Y ello ha sido así, merced al esfuerzo de caminar una vida de trabajo lejos de España, de sueños realizados, de errores y de aciertos (como él mismo dice), de aprendizajes, llevando el timón de su vida…

Por ello, Agustín nos presenta aquí, en estas páginas, los recuerdos y retazos de una larga vida que, rápidamente, desde su juventud le llevó lejos de su tierra.

A lo largo de las páginas de este libro recorremos los años de la dura vida de sus abuelos y padres (vidas de trabajos, de brevedad y amarguras que son también las de nuestros, ya olvidados, bisabuelos y abuelos); vidas que en la España y la Europa actuales del desarrollo económico, del estado del bienestar, del relativismo y postmodernidad del cambio del siglo XX al XXI donde “el todo vale, todo es cuestionable y todo, hasta lo que rompe la cultura del esfuerzo, del trabajo y del respeto a los valores que nos transmitieron nuestros mayores y fueron la base del sentido común y de la cultura europea y occidental, es respetable”…

Vidas pues que (en la España actual de las quejas y del lamento sociológico continuo) hoy no acertamos a concebir sino como reflejo de existencias literarias pretéritas, ajenas y lejanas, más propias de la novelas de Galdós o de Dickens. Vidas duras, de esfuerzo, de trabajo, de ahorro y de precariedad que nos transmitieron la España desarrollada que hoy tenemos; España que no valoramos, ni defendemos… ejemplos de vidas que quedan atrás, pues hoy se admira y se envidia más el vivir del cuento de algunos, apurando el seguro de desempleo, las ayudas sociales o las bajas médicas, que otros ciudadanos pagan y soportan, para aquellos que no tienen interés alguno en abrirse paso en la vida, ni en el esfuerzo diario de madrugar, de trabajar, de sufrir, de avanzar y de vivir…

Por las páginas que nos deja en esta monografía Agustín Álvarez caminan la vida de España y de Astorga de la primera mitad del siglo XX, vida que convertía rápidamente en hombres y mujeres adultos a los jóvenes de la época, merced al duro trabajo, al sagrado esfuerzo y ahorro del mismo, para salir adelante y labrarse un presente.

Estas generaciones pasadas (cada vez más olvidadas), de las que Agustín fue un privilegiado testigo y protagonista, son también las que nos han legado, como ya hemos dicho, la Europa y el mundo occidental desarrollados que hoy tenemos y que nadie desde otras culturas (luego de un siglo XX asolador para el Viejo Continente de guerras mundiales y guerras civiles) nos ha regalado. Aunque también, a veces, nuestra Europa y España actuales sean también manirrotas, egoístas, olvidadizas e irresponsables, tal como vemos desfilar diariamente por nuestros medios de comunicación.

Leyendo las páginas escritas por Agustín Álvarez, volvemos a aprender que toda vida vivida, con sus años y experiencias –buenas y dolorosas– es preciosa, y que cuando esas vidas se van, de ellas solo nos queda el recuerdo de quienes las conocieron y de quienes con ellas convivieron. Incluso, de nuestras propias vidas y años, cuando nuestros hijos y nietos se vayan también, todas esas vidas, nombres, logros y enseñanzas –grandes o pequeños– se disiparán igualmente en el olvido.

Por todo ello es tan importante el hacer pervivir en la letra escrita, en un libro, nuestras vidas, como así ha sido capaz de hacer Agustín Álvarez. No en vano se ha dicho que los españoles, al contrario que en otros países occidentales, no somos nada dados, por pudor o desinterés, a cultivar el ensayo autobiográfico. Por ello, este libro es, verdaderamente, un libro de Vida y de Aprendizaje; al menos así ha supuesto para mí su lectura. Igualmente, tenemos aquí una obra por la que hay que dar las gracias a Agustín por haberla escrito y, aún más, por habernos dado el regalo de publicarla.

En esta monografía, en los breves y concisos relatos que llenan cada capítulo de vivencias, Agustín nos deja siempre un regusto de optimismo y de serena satisfacción de metas alcanzadas, de viajes llevados a cabo, de, como Ulises, puertos y costas alcanzados y conocidos, y, todo ello, a pesar de la mochila de penalidades que la Vida también nos trae.

A lo largo de los capítulos autobiográficos de esta obra (desde su infancia y juventud en España, a sus años de residencia y trabajo en Inglaterra y Canadá, junto con sus viajes por Hispanoamérica) el autor nos brinda unos relatos cortos de muy amena lectura; retazos de vidas y de experiencias; relatos también de optimismo y gratitud del Autor a la Vida que ha tenido y a todas aquellas personas que conoció y han formado parte de ella, de una u otra manera, ayudándole a ser quien hoy es…

Pues es bien sabido que cada persona especial que conocemos en nuestra vida añade unas gotas de sabiduría a la nuestra, cultiva nuestro don de gentes y nuestro sentido común cívico (por desgracia tan poco común en nuestros días de vuelta a los fanatismos ideológicos e identitarios que vemos y padecemos, como si todo el terrible siglo XX de Europa no nos hubiera servido de ninguna enseñanza).

Es por ello que esta monografía de recuerdos, sinceros y “veros” (como decían nuestros antiguos padres los romanos), sirven bien para que una persona como Agustín pueda volver la vista atrás y decir, con sinceridad, que no ha cometido aquel terrible delito que a Steve MacQueen le reprochaban en un sueño los celosos jueces que lo habían enviado, de por vida, a un presidio de la Guayana francesa, en la célebre película de Papillon…

“Ha malgastado su Vida”

Antes bien, Agustín nos puede afirmar sin vanagloria falsa…

“Confieso que he vivido”

ITACA

Cuando emprendas tu viaje a Itaca

pide que el camino sea largo,

lleno de aventuras, lleno de experiencias.

No temas a los lestrigones ni a los cíclopes

ni al colérico Poseidón,

seres tales jamás hallarás en tu camino,

si tu pensar es elevado, si selecta

es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.

Ni a los lestrigones ni a los cíclopes

ni al salvaje Poseidón encontrarás,

si no los llevas dentro de tu alma,

si no los yergue tú alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.

Que muchas sean las mañanas de verano

en que llegues –¡con qué placer y alegría!–

a puertos nunca vistos antes.

Detente en los emporios de Fenicia

y hazte con hermosas mercancías,

nácar y coral, ámbar y ébano

y toda suerte de perfumes sensuales,

cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.

Ve a muchas ciudades egipcias

a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.

Llegar allí es tu destino.

Mas no apresures nunca el viaje.

Mejor que dure muchos años

y atracar, viejo ya, en la isla,

enriquecido de cuanto ganaste en el camino

sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.

Sin ella no habrías emprendido el camino.

Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.

Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,

entenderás ya qué significan las Itacas.

Poema de Konstantino Kavafis, Alejandría, 1911)

Arsenio García Fuertes

Doctor en Historia

Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación

Una vida en la mochila

Autor Agustín Álvarez González
Portada Ver portada
Editorial ELC
Año 2026
Idioma Español
Encuadernación Rústica; 15 x 23 cm.
Nº de páginas 148
ISBN 9791399103694

Agustín Álvarez González

Agustín Álvarez González

Agustín J. Álvarez nació en Astorga en 1943, y vivió en primera persona los duros años de la posguerra. Poco antes de cumplir los 13 años, dejó el colegio para trabajar como aprendiz en las Artes Gráficas, un puesto que su maestro, con la mejor intención, le había buscado.

            Con su propio dinero se fue pagando las clases nocturnas para así completar su educación, preparándose también para superar las pruebas de ingreso en la Escuela de Vuelo del Ejército del Aire, donde adquirió el título de piloto.

            Como persona inquieta que era, emigró primero a Gran Bretaña y luego a Canadá, donde pasó casi veinte años. Allí trabajó en la hostelería, llegando a ejercer durante varios años la posición de Maitre en “Le Provencal”, un restaurante francés muy exclusivo de la ciudad de Toronto frecuentado por los famosos -artistas, modelos, políticos y periodistas. Más adelante, logró colocarse como Piloto Comercial e Instructor de Vuelo en “Central Airways”, una de las más prestigiosas Escuelas de Aviación canadienses.

            A su regreso a España, demostró versatilidad al dedicarse de lleno a la enseñanza del inglés. En la actualidad, disfruta trabajando en su finca, hobby con el que se siente totalmente realizado. Es un ávido lector y le fascina la escritura. Esté será su primer libro.

            Desde el 2008, lleva asistiendo a las clases del Programa Interuniversitario de la Experiencia y es el Presidente de la Asociación de Alumnos, así como el Editor de la Revista UNIVERSITAS, confeccionada por los participantes del Programa.

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